Oda y elegía a la Purchena de 1927

Oda y elegía a la Purchena de 1927

Foto: Anna Miller

Mis queridos amigos, ¡Feliz Año Nuevo 2023!

Espero que hayáis tenido el tiempo para pasar la Navidad con las personas más importantes y queridas en vuestras vidas y que juntos, hagamos del 2023 un año próspero y con mucha salud.

Seguro que muchos de vosotros o vuestros seres queridos han vuelto a Purchena estas fiestas, ¿y acaso hay algo más purchenero y nuestro que esa imagen imponente de nuestro pueblo en la entrada por el puente? Desde luego, es una postal icónica de Purchena y su construcción facilitó el acceso y las comunicaciones de nuestro pueblo de manera notable. Pero hay que saber una cosa importante, y es que nuestro puente sobre el río Almanzora, el puente del Fas, no siempre estuvo ahí. Antes de su construcción, las inundaciones y lluvias torrenciales anegaban la vega y nos dejaban incomunicados por varios días.

Hoy os traigo el escrito de una purchenera en una revista titulada Almería Nueva del 1927. Yo he apreciado nostalgia y melancolía, pero también esperanza en sus palabras, esperanza por un futuro más próspero para Purchena.

Ella se llamaba Carmen Tapia Pérez, y desde aquí os insto a que, si alguien puede tener una idea de quién se trató esta mujer que tuvo que abandonar Purchena cuando era pequeña, podéis dejar un comentario y, entre todos, podremos trazar los orígenes de esta purchenera que, en mis palabras, escribió esta Oda y elegía a la Purchena de 1927.

Clarita

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¡Purchena! Mi patria chica

Santuario de mis recuerdos y ensueños… Tierra adorada donde nació el amor de mi alma, rincón de la alegre Andalucía, donde nació, creció y se ensanchó mi espíritu, creando la primera ilusión de mi fantasía, en aquella casita alegre y risueña, cual la humilde «Casa de Nazaret, pues a imitación de Jesús cuando dijo a los apóstoles». «Dejad que los niños se acerquen a mí» … Bajo aquel hospitalario techo, se han educado varias generaciones con sabiduría, con cariño, con amor, como solo sabía enseñar aquella Santa, a quien recuerda con adoración un pueblo entero, a pesar de los años transcurridos de su temprana muerte.

Con qué rapidez, pasan los años, los meses, los días, las horas, los minutos… que veo desfilar ante mi relojito de pulsera, arrastrando bajo su paso con vertiginosa rapidez, primero la única época feliz de la vida, que es… la dulce niñez; sin rencores, sin pesares, ni remordimientos de conciencia.

Algo más tarde; pero siempre con la marcha ajetreada del tiempo, va desapareciendo la juventud, la salud, la vida que se deshoja, con la pérdida de las más caras ilusiones, mostrándonos con su ropaje de nieve la fría vejez, la soledad y el abandono.

¡Así vas quedando tú, Purchena de mi alma!… Ciudad la que en tiempos mejores, apareció a los ojos del curioso viajero como un pueblo construido por las hadas del cuento de la «Hermosa Durmiente». Quién te conoce cuando solo despojos quedan de tus grandezas.

La mayoría de tus casas desmoronadas bajo el furioso ímpetu del vendaval, la fronda ubérrima, aniquilada por horribles tormentas de agua, que destruyeron calles y caminos; hasta las almenas sitio de mi predilección han desaparecido casi enteras.

Los hombres también desaparecen, pues los pobres, ante el temor de la miseria y el hambre, con la pena enroscada al corazón, te abandonan buscando en países lejanos, el trabajo que tú, falta de recursos les niegas.

Yo también a la muerte de mi padre (con lágrimas en los ojos) tuve que abandonarte; pero no te olvido, ni te olvidaré nunca. Nací bajo tu cielo bendito, fui muy feliz a las caricias de tu sol, y muy desgraciada aquel día de nieve… que arrebataste la vida de mi buena y santa madre. Todo vive perenne en mí y tus memoranzas, hacen latir mi corazón con gran precipitación. ¿Por quién suspiro? Pensando en ella, en ti, en tu pobreza, en tu decadencia, en lo ruinoso que te encuentras… Y cree Purchena mía que daría mil vidas que tuviera, por ser heroína, conservar y salvar; ser algo noble y grande en la vida de mi pueblo; pero no desmayo. Ezequías, próximo a la muerte, salvó su vida por la fe que le inspiraba el Dios de sus mayores. Al profeta Isaías le anunció Dios 15 años de vida, cuando solo esperaba vivir un instante. ¿Por qué no hemos de tener fe y esperanza? De los hombres emana todo lo aciago y pesaroso; pero como Dios es la fuente del bien que vivifica, confío con gran esperanza, que los ruegos que la Virgen de las Almenas transmita a su hijo en nuestro nombre serán escuchados, y siendo Primo de Rivera iluminado por él, pronto, muy pronto se recibirá la orden de construcción del puente del Fás (tantos años soñado) para que sus pobres no tengan que emigrar, y vuelva a ser Purchena, la ciudad de la luna bella y grande que nos legaron los árabes sobre el año 1492 aproximadamente.

Carmen Tapia Pérez

Almería Nueva – Revista Semanal

1 de noviembre de 1927

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